jueves, 13 de septiembre de 2007



A veces pierdo palabras. Me doy cuenta cuando voy a recurrir a ellas y me encuentro con un agujero allí donde deberían estar. Hace poco me sucedió. Y mientras la buscaba debajo de la cama, en los cajones, en el cesto de la ropa sucia, llamaron a la puerta. Hice caso omiso y seguí con el registro. Detrás de la televisión, entre los discos, en el cuarto de baño. Nada. Y volvieron a llamar a la puerta. Abrí y me encontré delante de mi a algo "mixto, vario, compuesto de cosas distintas o de géneros diferentes, una mezcla o unión de unas cosas con otras, a una obra o escrito en que se tratan muchas materias inconexas y mezcladas".

Entró en la habitación y lentamente se dirigió a la estantería donde tengo el Diccionario de la Real Academia Española para aposentarse en los territorios de la letra eme.

3 comentarios:

Anaïs dijo...

Mucho mejor ahí, que a las palabras les gusta vivir acompañadas.
Besos escondidos.

Eva dijo...

Tengo que decir, Jardinero, que me ha sorprendido gratamente visitar tu isla.
Y si me gustan los poemas que escoges, mucho más me gusta encontrar tus propias palabras.
Mmm... Creo que me verás nadando hasta aquí a menudo.
Besos.

gatina dijo...

A mi me ocurre a veces, sí, y se vienen a la cabeza en el momento menos oportuno. jejeje.